viernes, 24 de febrero de 2017

VIRGEN DE FÁTIMA CIELO Y TIERRA

Dificil, describir, lo que se siente, cuando se entra en el “espacio aéreo” del cielo. Conduciendo, de Lisboa a Fatima, concretamente desde Santarem,

mitad del camino, en la autopista, algo pasó, el tiempo, el astral todo cambió. Sueño, extraña relajación, distensión, la onda que viene de Fátima, es fuerte. La sensación, energética, que existe en Fátima, de lo mas parecido, con la apertura mental, que podamos tener, en el momento de dejar nuestro cuerpo. Esos pajaritos, brincando en el jardín, antes de entrar en el santuario, era algo, delicado sencillo, que mostraba una armonía sin igual, parecian la encarnación de seres angélicos, brincando en la tierra.

Sobre, los monumentos, las cárceles, en las que se clausura, la espontaneidad, la sencillez, y la visión, que dió lugar a todo la visión, que 3 niños inocentes, humildes y puros tuvieron, prefiero no elogiar, pues la verdad, no vive en la piedra, vive en el corazón de los fieles.