martes, 26 de enero de 2010

Experiencias en el viaje astral

Annie Besaint, mi guía que conocí en el astral

El viaje astral, es un desdoblamiento, de nuestro cuerpo en una dimensión llamada “astral”, en la que viajamos sin las limitaciones, del tiempo y espacio. Utilizamos un cuerpo sutil, que responde a una realidad mas espiritual que física. En este trance, si conseguimos hacernos conscientes podemos desplazarnos a increíbles distancias, hablar con difuntos, o conocer a seres con los que estamos vinculando solo a nivel astral, no físico. Es algo, para lo que no estamos preparados en la vida, ya que o no se habla de ello, o se niega simplemente, relegándolo a los sueños en los que exteriorizamos, las fantasías y deseos no conseguidos para mantener un equilibrio mental, estos nada tienen que ver con el viaje astral Es como si quisiésemos comparar, un paseo por nuestra habitación con un viaje a la luna.
Métodos para salir al astral
Existen, rituales mágicos, técnicas varias. Yo expondré la que conozco en base a mi experiencia. Muchas personas esperan a que llegue la noche, el sueño les venza para intentar el viaje astral. Esto es debido a que creen que solo cuando  duermen están en el astral. Yo pienso, que hay que estar muy despiertos durante el día para “despertar” en el otro lado. Como en otros campos, del encuentro con el mas allá, nos encontramos con la ley de la afinidad, si nuestro nivel personal es bajo, no esperemos que nuestro viaje al astral será un salto a una realidad distinta. No tiene nada que ver esto con nuestro entorno social, podemos vivir, una situación penosa o estar rodeados de malas compañías, lo que importa es nuestro interior.
No hace falta, intentar vivir el acto del desdoblamiento en sí, podemos, despertar dentro del sueño.  Para eso, tenemos que educar la vigilancia, de nuestro estado mental durante la actividad diaria, preguntarnos donde estamos, que hacemos y analizar nuestras reacciones interiores nos harán que repitamos el mismo proceso del análisis durante la separación del cuerpo. He de aclarar, que no es una separación total, sino que permanecemos unidos por un leve hilo o “cordón de plata”, que nos ata a nuestro cuerpo físico. El anotar, nuestros sueños, nada mas abrir los ojos, o grabarlos en cinta de casete nos aumenta nuestra capacidad de reacción en la otra realidad. Las experiencias cuando son necesarias, por una crisis, evolutiva o alguna razón importante, las solemos provocar nosotros mismos de una forma “involuntaria”, o nos pueden despertar seres espirituales. La concentración ayuda, no hace falta ninguna técnica especial, en nuestro trabajo, deporte o actividad debemos poner el 100 % de la atención y con eso, además de beneficiarnos de sus positivos efectos para nuestra vida, desarrollaremos la concentración naturalmente. La relajación, antes de dormir ayuda, el sentarnos cómodamente y dirigir nuestra atención a la inspiración y expiración, nos relajará gradualmente, el concentrarse en sentir los pulsos del corazón aquietará nuestra mente, gradual y pausadamente. No aconsejo, técnicas agresivas para el viaje astral, sin supervisión o en su defecto, intenciones morales y espiritualmente correctas.
Mis experiencias
De niño, como muchas personas, me despertaba el ruido de mi hermano (que dormía a mi lado), cuando caía su cuerpo astral al físico, antes de acostarme veía caras de personas desconocidas para mi pero que me hablaban, de cosas que me eran familiares. En mi adolescencia empezó la actividad. Durante un año, viajaba casi todas las noches, primero me venia a buscar un ser que me ayudaba y me mostraba la realidad del astral, flotando a un metro del suelo, me llevaba por el astral mas próximo a nuestro cuerpo físico, era testigo de hechos que después corroboraba al despertarme, y en la misma experiencia cambiábamos de plano, subiendo a una capa en la que no tenia nada que ver con el mundo físico. Por eso, obtuve una cierta seguridad al analizar mis experiencias, muchas me callo ya que son de índole personal. Muy pronto, entré en un grupo que era muy amigable al principio, pero al poco tiempo, me di cuenta que sus intenciones no eran buenas. Utilizaban el astral como método de manipulación de los adeptos. Yo lo pude detectar, y ni corto ni perezoso se lo dije a la cara. Es increíble, la sensación de volar y en el astral esto se puede hacer. Me decidí a intentar salir de la atmósfera, llevaba unos días intentándolos y un día empecé a elevarme, hasta que me dio una sensación de miedo e inseguridad, que caí como un plomo hacia abajo. En una ocasión, había unas extrañas sensaciones en mi habitación, yo me puse a rezar a pedir protección con una gran fuerza, mi doble etérico se cargó de energia de una forma tal, que al darme la vuelta en la cama, lo vi -me vi- cara a cara, no puedo describir la sensación. Quise volver a entrar en mí, y fuí por el que llaman cordón de plata, era estrecho, sin embargo me metí por el sin problemas. Quizás, ese momento, fué el de mas intensidad en mi vida. Tuve encuentros con personajes, en el otro lado. Concretamente con un santero uruguayo, llamado Juan Maciel, tuve oportunidad de confirmar mi encuentro, a través de un compañero de trabajo.  Omitawe, es un nombre que me repetían en una fuerte experiencia en el astral, me veía en África y era hechicero, un grupo me apartaba y me decía esa palabra al unísono.